Fue una experiencia muy linda y que nos permitió conectar de una manera especial y darle significado a nuestras argollas, algo que definitivamente no sería igual si las hubiéramos comprado listas.
Pensaste en cada detalle, desde la plantita que nos regalaste como muestra del amor que crece hasta la caja tejida a crochet que hiciste con tanto cariño.
Además de ser entretenido e interesante, aprender de ti en el taller fue como tener a una amiga que te está enseñando su pasión, nada más acogedor y alucinante que esta experiencia.